| Homenaje
a los caídos en Cuba y Filipinas 2005
Acompañados de un sol radiante, el Moviment
Patriòtic Català y la Associació
Juvenil Batzegada, celebraron por séptimo año consecutivo la
ofrenda floral a los 734 héroes de las Españas enterrados en el barcelonés
cementerio de Les Corts.
Custodiados en todo momento por un discreto cordón policial, el acto se
celebró en la más absoluta intimidad para recordar en estos tiempos de
compromisos esquivos a todos aquellos hombres que dieron su vida por la
Madre Patria en las tierras de ultramar, cerrando así, el ocaso de un
Imperio de 400 años, defendido con el esfuerzo y la sangre de tantos españoles
que dieron su cultura y su religión a millones de hombres y mujeres de
los cinco continentes.
El monumento construido por el Ayuntamiento de Barcelona en 1904, alberga
en su interior los cuerpos de 734 soldados caídos en la guerra contra los
gringos de 1898. Tras la firma del Tratado de Paris el 10 de diciembre
1898, España renunciaba a todo derecho de soberanía y propiedad sobre
Cuba, cedía a los Estados Unidos la Isla de Puerto Rico, las Indias
Occidentales, la Isla de Guam (archipiélago de las Marianas) y las Islas
Filipinas.
El profesor Amat destacó en su intervención como las potencias europeas
abandonaron a España a su suerte contra un enemigo muy superior y que con
su repugnante victoria iniciaba su meteórica carrera expansionista por
todo el mundo. Inglaterra llegaría incluso a cerrar el canal de Suez para
impedir que la Armada española pudiera llegar a las Filipinas. Pese a
ello, los soldados de Las Españas presentaron batalla hasta sus últimas
consecuencias escribiendo una nueva página de honor y sacrificio para las
generaciones venideras.
Joan Sales describió a la actual sociedad española como una colectividad
sin pulso y a la deriva, despedazada por carroñeros innobles donde los
intereses partidistas ahogan una reacción social frente a la sangría
nacional que padecemos.
Anxo Castelo por su parte, trazó un paralelismo histórico donde puso de
manifiesto como las artimañas empleadas por los perros yanquis en el 98
-como el hundimiento del Maine- fueron posteriormente utilizadas en los
conflictos de Vietnam o en la ocupación ilegal de Irak. Tras guardar un
minuto de silencio, los asistentes cantaron el Virolai y el Himno de la
Milícia Catalana.



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